El exceso de peso de los niños no preocupa lo suficiente a los padres

Nestlé ha publicado los primeros resultados del IV Observatorio sobre Hábitos Nutricionales y Estilos de Vida de las Familias. El 82% de los padres creen que sus hijos tienen un peso normal, cuando el porcentaje es de solo el 62%.
El exceso de peso de los niños no preocupa lo suficiente a los padres

El estudio, realizado por la firma de investigación de mercados IPSOS, ha querido profundizar en la falta de concienciación sobre el problema de la obesidad infantil en España. La mayoría de padres de niños con sobrepeso no son conscientes del problema y los que lo son lo perciben únicamente como una situación pasajera. Los datos reflejan que uno de cada tres padres, aún siendo conscientes del sobrepeso de sus hijos, declara que éste le inquieta “poco o nada”. Actualmente, el 30% de los menores españoles presenta esta enfermedad.
Rafael Casas, psiquiatra y experto en promoción de hábitos de salud y en obesidad infantil, aseguró que “en las familias hay todavía una insuficiente concienciación y una escasa percepción de la gravedad que puede llegar a tener la obesidad infantil. Para prevenirla eficazmente, se requiere aumentar esta conciencia y, a su vez, aportar herramientas e información a las familias para conseguir una alimentación y un estilo de vida más saludables para sus hijos”. Explicó también que “existen motivos y datos suficientes para constatar la dejadez acerca de este tema en un importante porcentaje de padres que, bien no son conscientes del problema, bien lo perciben como una situación pasajera”.
El 82% de los encuestados (de 1.078 entrevistados vía online) creen que sus hijos tienen un peso normal cuando la realidad dista bastante de su percepción. El 12% padece obesidad, mientras que un 18% tiene sobrepeso. Incluso entre el 27% de padres cuyos chicos tienen exceso de peso y que sí reconocen el problema falta concienciación. No consideran que haya que tomar medidas para remediarlo.
Los datos del Observatorio Nestlé revelaron que existe nerviosismo en el caso contrario. Lo que inquieta a más del 50% de los padres de niños con exceso de grasa corporal es que sus hijos coman menos de lo que necesitan.
Anabel Aragón, responsable de Nutrición de Nestlé España, consideró que “a pesar de que los padres tienen cada vez más fácil el acceso a todos aquellos temas relacionados con la nutrición y que nunca como hasta ahora ha habido tanta información sobre qué alimentos y cuánto deben comer los más pequeños de la casa, todavía es una asignatura pendiente acercar las recomendaciones de los expertos a la realidad cotidiana y al contexto social actual de las familias”.
La especialista en nutrición apuntó a una labor colectiva y a gran escala: “Entre todos (industria alimentaria, instituciones públicas y privadas, profesionales de la salud, etc.) debemos ser capaces de conseguir que resulte sencillo aplicar las recomendaciones nutricionales e incorporar a la rutina diaria los hábitos saludables a la hora de comer”.
Los siete años suponen un gran umbral en el que la obesidad infantil se dispara. Según el trabajo, el 28% de niños con este problema en la franja de los tres y seis años se eleva hasta el 34% cuando sobrepasan esa edad. Rafael Casas considera que el grado de autonomía con el que los jóvenes empiezan a desmarcarse de los hábitos alimentarios impuestos por sus progenitores es un factor determinante. Como ejemplo, el experto explicó que “muchos niños poseen cierta capacidad adquisitiva para comprar chucherías, pasan demasiado tiempo delante de la televisión y manejando dispositivos electrónicos, se entretienen con juegos sedentarios e incluso, en muchos casos, son los niños quienes mandan en su alimentación y eligen lo que desean para comer, probablemente platos muy calóricos en lugar de recetas saludables”.
A partir de los siete años, muchos de ellos sacrifican dos de las cinco comidas recomendadas (la de media mañana y la merienda). Solo el 37% de los niños de entre diez y doce años cumple esta dieta aconsejada cada día. Los propios padres admiten que la situación empeora cuando sus hijos se hacen mayores. El 10% de ellos, con niños entre tres y seis años, acepta esta realidad, dato que contrasta con el 20% de progenitores de chicos de entre diez y 12 años que advierten el problema.
Respecto a las diferencias por sexo, éstas no son especialmente llamativas, pero existen, ya que el 65% de las niñas tiene un peso normal frente al 59% de los niños.
Los menores comen mucha menos fruta y verdura de lo aconsejable y más del doble de la cantidad asumible de hidratos de carbono. Mientras un 69% de padres aseguran conocer la proporción de fruta que deben ofrecer a sus pequeños (tres raciones), únicamente un 17% cumple con ello. Los resultados muestran cómo los niños toman un 42% de verduras menos de lo recomendado. Si bien es cierto que un 66% de padres admite conocer qué cantidad deben darles, apenas un 54% de progenitores ponen verdura en el plato dos veces al día, tal y como aconsejan los nutricionistas. Nada que ver con los excesos de macarrones, espaguetis y tallarines que abundan en las comidas y cenas españolas. El consumo desorbitado de hidratos de carbono entre los más jóvenes, que supone un 56% de sus platos, muestra una realidad muy alejada de un modelo saludable.
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